Descripción:
Este proyecto pretende desarrollar pequeños biodigestores domésticos, capaces de producir gas para cocinar y fertilizante líquido a partir de residuos orgánicos comunes, tales como excrementos, restos de comida o vegetales. Esta idea permitiría reducir la tala de árboles por proponer un combustible alternativo a la leña, y combatir la degradación de los suelos de la región a través del uso de fertilizantes naturales orgánicos y asequibles. Los digestores anaeróbicos funcionan muy eficientemente en condiciones de altas temperaturas, por lo que el calor habitual de la zona sería un buen punto de partida. Por otra parte, la realidad material del Sahel facilita la adopción de este tipo de tecnologías ya que, a pesar de su estanqueidad, los biodigestores requieren de disponer de espacio físico, preferiblemente en el exterior. Otro punto para tener en cuenta es la falta de accesibilidad a otros insumos que podría competir con el digestor (GNL, butano, propano, fertilizantes químicos…) Además, decir que el estilo de vida de sus habitantes es muy compatible con una dinámica de ir acopiando los residuos para su valorización, ya que no presentan los reparos habituales de otras culturas ante este tipo de iniciativas. De hecho, son habituales las prácticas de compostaje, por lo que la presente propuesta solo supondría una mejoría de una técnica ya instaurada.
Problemática identificada:
La energía utilizada para cocinar de forma mayoritaria se obtiene quemando madera, lo que implica indudablemente una merma continua de la preciada biomasa forestal que crece de forma silvestre en estas regiones de escasa pluviometría, máxime ante el incremento poblacional de los últimos años. Además, la combustión de leña genera ciertos gases con efectos nocivos para la salud y el medio ambiente, e implica condiciones de precariedad para sus usuarios, habitualmente mujeres, ya que son ellas quienes realizan esta tarea diariamente. Por otra parte, la degradación de los suelos es una realidad patente en muchas de estas regiones, y gracias a la valorización de los residuos humanos como fertilizantes de alta calidad podría contribuir a aumentar su fertilidad y lograr implantar exitosamente un mayor número de especies vegetales.
Resultados esperados:
Con la consecución de este proyecto se lograría implantar una herramienta de reciclaje con gran impacto potencial, ya que conseguiría disminuir las entradas de insumos al ecosistema familiar y reducir la salida de residuos, al valorizar los mismos en forma de combustible y abonos. Además, esto tendría una repercusión indudable en la calidad de vida de las familias, sobre todo en las mujeres, ya que evitaría la carga de trabajo que supone el cocinado con madera y los problemas de salud asociados. Por último, hay que decir que se espera lograr un impacto sobre la conservación medioambiental, al evitar una parte de la de forestación realizada con fines de obtención de energía, a la par que se obtiene un nuevo producto (fertilizante) que contribuye a la riqueza medioambiental.
Componente tecnológico del proyecto:
La innovación tecnológica planteada respecto a las prácticas habituales de compostaje es que, al degradar la materia orgánica dentro de un volumen de aire confinado (y por tanto en condiciones anaeróbicas), es posible capturar los gases (metano) generados durante este proceso, y utilizarlos posteriormente como combustible limpio e inocuo que de otra forma se hubiera evacuado a la atmósfera sin aprovechamiento ninguno. Si bien es cierto que existen iniciativas similares a escala industrial (procesado de purines de granjas o depuradoras), hay que desarrollar un producto a pequeña escala adaptado a las condiciones climáticas y materiales del contexto local, minimizando costes innecesarios y adaptando su funcionamiento para maximizar su eficiencia.




