Descripción:
El proyecto pretende apoyar el desarrollo de medios de vida sostenibles de la población de Kolda. Para ello, se propone la diversificación de las fuentes de ingreso de las cooperativas locales agrarias, manufactureras y del sector de la construcción, adquiriendo los conocimientos y habilidades apropiados sobre actividades asociadas a la cadena de valor sostenible del bambú. Se pretende además desarrollar e implementar ciclos de concienciación, sensibilización y formación en el idioma nativo, en cuanto a prácticas innovadoras de cultivo, almacenamiento, tratamiento, manufactura, comercialización del bambú incluyendo temas transversales como: violencia, género, medio ambiente, seguridad y enfoque participativo.
Problemática identificada:
El clima del Sahel se caracteriza generalmente por altas temperaturas, y por la existencia de dos estaciones climáticas, una seca (de septiembre a mayo) y otra lluviosa (de junio a septiembre). Durante la estación lluviosa se producen grandes tormentas que provocan una fuerte erosión del suelo fértil, dejando a su paso únicamente el lecho pedregoso, y que se han multiplicado por cuatro en los últimos treinta años, según recoge un reciente estudio del 2020 del “Centre for Ecology & Hydrology (CEH) del Reino Unido “. Por su parte, en la estación seca apenas se producen lluvias y abundan los episodios cada vez más comunes de sequías intensas, por lo que las plantas se secan y sus raíces no pueden retener la tierra. (Frías Sánchez, C. J. (2020, marzo). Cambio climático e inestabilidad en el Sahel (Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), Ed.). Ello impacta del mismo modo, de forma determinante, en la habitabilidad de las viviendas sobre todo en zonas rurales, diseñadas generalmente con materiales constructivos poco resilientes a las altas temperaturas y a los cambios extremos en el clima. La región del Sahel se caracteriza por una agricultura principalmente de subsistencia, dependiente de la agricultura de secano y de estos regímenes de precipitaciones naturales, que, agravados cada vez más por los efectos del cambio climático, se repiten anualmente y afectan fuertemente a la capacidad de sostener una actividad económica basada en la explotación agrícola, Todo ello, unido a los métodos de cultivo agrícolas deficientes y el uso excesivo de la tierra debido a la creciente demanda de alimentos o leña, ha generado que vastas áreas de la que antaño fuera una región fértil y productiva se encuentren prácticamente sin cultivar, ofreciendo reducidas posibilidades de desarrollo. Resulta indispensable entonces, promover acciones que permitan aumentar la producción sostenible, la adaptación y la creación de resiliencia ante el cambio climático y la comercialización y utilización de los productos alimentarios e industriales, para lograr así alcanzar beneficios reales para estas poblaciones. Por su parte, la situación aislada de muchas comunidades rurales del Sahel, unida al actual contexto COVID que dificulta los desplazamientos y el acceso a servicios, hace necesario repensar estrategias para transferir a las poblaciones los conocimientos necesarios y promover la implementación de estas acciones beneficiosas a través de las TICs.
Componente tecnológico del proyecto:
La innovación tecnológica de la propuesta parte de la combinación de tres ideas innovadoras:
En primer lugar, la implementación de cultivos innovadores estables de bambú que posibilita la creación de una barrera verde que mejore las condiciones de vida de poblaciones en situación de vulnerabilidad debido a cambios climáticos extremos, unida a la multitud de nuevos usos productivos de estos cultivos, que pretenden cubrir las necesidades de cada caso concreto en el que se implementen, atrayendo además la inclusión del sector privado y generando cadenas de valor.
En segundo lugar, la implementación de cultivos hidropónicos supone un tipo de innovación tecnológica ya existente y aplicada. Uno de los principales componentes que destacamos corresponde a la implementación de huertos familiares y urbanos. Estos huertos darían un impulso hacia el fortalecimiento de las capacidades locales de la población beneficiaria, reducirían la dependencia de ayuda externa y mejorarían la calidad de vida de la población a través del consumo de productos frescos y crearían fuentes de empleo.
En tercer lugar, la utilización de la tecnología apropiada de los “waterboxes” como componente de innovación total. En definitiva, su aplicación corresponde a una solución sostenible alineada con la conservación y preservación de zonas afectadas por el cambio climático.
Todo ello se complementa con el uso de las TICs, a través de ciclos de sensibilización y formación digitalizados, que parten de los principios de la metodología TechPeopleCare, una metodología innovadora caracterizada por una formación sostenible de bajo coste, accesible, de fácil manejo para personas que nunca han utilizado dispositivos inteligentes, individual y sin profesor y con posibilidad de utilizarse sin conexión a internet.





